"Yo no pretendo enseñarte lo que es el mundo me falta también, pero vale la pena disfrutar cada día con mas Flow. Di lo que sientas, has lo que piensas, da lo que tengas y no te arrepientas. Serás del tamaño de tus pensamientos, no te permitas fracasar y sino llega lo que esperabas no te conformes jamás te detengas... No te límites por lo que digan, sé lo que quieras, pero sé tu mismo, y ante todas las cosas nunca te olvides de Dios".

domingo, 14 de agosto de 2011

Todos podemos alcanzar nuestras metas

Cuántas veces dudamos de nosotros mismos y pensamos que no vamos a poder alcanzar nuestros objetivos, que nos resultará demasiado difícil? Solemos perder nuestra confianza por la imagen deslucida que tenemos de nosotros mismos, por experiencias dolorosas del pasado, por haber internalizado comentarios negativos de nuestros seres más significativos o por otras razones. Sin embargo, como se explica a lo largo del libro Confianza Total, la confianza es algo con lo que todos nacemos, es intrínseca a nuestra naturaleza, por lo tanto podemos recuperarla y así lo hacemos cada vez que atravesamos un reto. Creer en uno mismo es una elección y una Actitud de Vida que se traduce, entre otras cosas, en sepultar EL “No Puedo “. 


Podemos hacer mucho más de lo que nos imaginamos  
Aquel 15 de septiembre de 1987 es un día que permanecerá para siempre en su memoria. Fue elegido para cantar frente a Juan Pablo II: Eligió el tema Never be the same, acompañado por su guitarra. Los acordes de Tony no son simples melodías, son magia pura: Le salen del alma. Y la gran maravilla es que los produce con los dedos de los pies, ya que Tony no tiene brazos.
Cuando su madre estaba embarazada, tomó por indicación médica un medicamento Talidomina para calmar las nauseas, pero los efectos secundarios fueron devastadores, muy graves. Tony nació sin brazos.
Creció soportando las burlas de otros niños que se reían de él y luego le costó formar pareja, porque las mujeres no se sentían atraídas por él. Pero hubo algo muy inspirador en su vida: Observar como su padre tocaba la guitarra, lo que le despertó el deseo profundo de hacer lo mismo. El día que su padre lo invitó a hacer música con él, Tony no le dijo que no podía. Se sentó a su lado y empezó a tocar las cuerdas con los dedos de sus pies. ¡Y aprendió a interpretar todo lo que se propuso!    
Cada uno de sus actos son la prueba irrefutable de que se puede lograr aquello que uno desea fervientemente. Él afirma: “Cuando usted crea que algo que quiere hacer es imposible, mírese las manos, y piense que todo se puede”. Finalmente Tony se casó y formó una hermosa familia. Tiene dos hijas adoptadas y viaja por el mundo animando a otros a darse cuenta de que creer en uno mismo es, sobre todas las cosas, una Actitud de Vida.
No te auto limites
Nathaniel Branden nos habla de la importancia de la práctica de vivir con determinación, que es lo opuesto a vivir a la deriva. Cuando elegimos creer en nosotros, nos adueñamos de nuestra vida, y algo maravilloso sucede: Dejamos de vivir dependiendo de los demás o de las circunstancias, y empezamos a confiar en nosotros mismos. Afirman Verónica de Andrés y Florencia Andrés que durante la realización de la película que dió origen al libro Confianza Total, creer en ellas mismas fue la clave del éxito. El pensar que podían lograrlo, más allá de que al principio no sabían cómo hacerlo, fue la fuerza lo que les permitió realizar todos los aprendizajes que fueron necesarios. Tuvieron que estar atentas a que ninguna creencia limitante se interpusiera en la realización de su sueño.  El poder no está en saber hacer todo lo que nos proponemos, sino en tener la confianza que nos permitirá aprender a realizarlo.
Recordemos que, aun limitado por la pobreza, la soledad y hasta la enfermedad mental, Van Gogh pintó en menos de diez años 900 obras maestras que abrieron nuevos caminos en la historia del arte. Vivió la mayor parte de su vida alentado por el amor de su hermano Theo, que siempre se interesó en sus sueños. Cuando Theo le preguntó cómo hacía para pintar así, él le respondió: “Yo sueño mis cuadros y luego pinto mis sueños”.
La importancia de rodearse de buena compañía
Es fundamental elegir la compañía de las personas que nos acompañaran colaborando con nosotros o alentándonos. Rodearnos de personas motivadoras, que creen en nosotros, estimula la confianza. Dicen que terminamos convirtiéndonos en el reflejo de las cinco personas con las que pasamos más tiempo. Si nos rodeamos de personas desmotivadoras, hipercríticas o muy negativas. Es difícil mantener la confianza. “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande te hace sentir que tú también puedes ser grande”. Mark Twain


domingo, 7 de agosto de 2011

No hay peor intento que el que no se hace

El premio nobel de economía, John Forbes Nash, solía decir:”Con cada nuevo intento, me acerco más al éxito.” Esto es algo que saben las personas que han logrado sus objetivos con esfuerzo, trabajo y tiempo, invertidos en aquello que han decidido alcanzar. Lo que tú puedas ver ahora como un fracaso, en realidad es tan solo un intento. Y la intención tiene más valor y poder del que imaginas.   

   
¿Te asusta intentarlo?
Todos tenemos un dialogo interno que nos asalta cuando menos lo esperamos. Es una voz interior que nos recuerda que tenemos miedo o simplemente nos devuelve la sensación de decepción, de fracaso. Según el psiquiatra Wayne W. Dyer, esta voz interior es el ego, que habitualmente se centra en tus carencias; en las circunstancias negativas; en la duda; en el pasado; incluso en las opiniones ajenas.
Seguramente, cuando escuchas a tu ego, te sientes cansado y sin ánimo para continuar. Estás permitiendo que sea él quien dirija la situación, ejerciendo un control sobre ti. Sabemos que los pensamientos poseen frecuencia energética. Los negativos que proceden del ego, tienen esta frecuencia muy baja y lo que provocan son sensaciones físicas, psicológicas y emocionales que te debilitan energéticamente y, lo que es aún peor, te arrancan la ilusión de plano, restándote felicidad y empuje, provocando un miedo interior que te paraliza. Hay una frase anónima que dice: “No intentar algo por miedo al fracaso es como suicidarse por miedo a morir”.
Intenta coger un lápiz
En mis cursos de coaching para el éxito, suelo proponer un ejercicio a mis alumnos para que aprendan a valorar cada uno de sus intentos y la intención en general.
Les pido que “intenten coger un lápiz”, que he dejado previamente sobre la mesa. Casi todos lo hacen sin problema, pero se sorprenden cuando les explico que lo que han hecho ha sido “coger” el lápiz, pero en el ejercicio yo les pedía que “intentaran cogerlo”. Es curioso, pero casi nadie es  capaz de ver la diferencia y todos van por él. Esto es porque el hecho de coger un lápiz es algo bastante fácil que no requiere ningún esfuerzo. Pero cuando lo que queremos hacer es más complicado, requiere de nuestro trabajo continuo y de un esfuerzo mucho mayor que el habitual, es importante diferenciar el intento del logro, para así valorar cada uno según su justa medida. Intentar no significa siempre conseguir pero es igual de importante y necesario.    
                                                     Valora tus intentos 
Los obstáculos son oportunidades para poner en práctica tu propósito firme de lograr lo que deseas. Esto significa estar en paz contigo mismo y disfrutar de cada paso que das en el camino. Comprender que el intento tiene un valor real, es necesario para darte cuenta que continuar es la mejor forma de alcanzar tu objetivo.
Cuando un bebe empieza a andar, se cae mil veces hasta que se mantiene en pie y consigue dar sus primeros pasos. Sin  cada caída, sería imposible que aprendiera como levantarse de nuevo. Es la primera vez que utiliza esa pequeña parte de su cuerpo, nunca nadie le ha enseñado como hacerlo, y sin embargo, no se da por vencido. Se toma cada caída con tranquilidad, sin asustarse y sin rendirse. No conoce la decepción; es como si intuyera que es así como debe hacerlo. Lo mismo ocurre cada vez que tú intentas algo. Cada uno de tus intentos tiene gran valor y es así como debes tomarlos. No son fracasos, sino pasos sin los cuales sería imposible tu aprendizaje.

           
 Donde está la intención
Volvemos de nuevo con Wayne W. Dyer. En su libro el poder de la intención, el psiquiatra habla sobre lo que creen algunos autores, creadores y científicos sobre la intención. Los investigadores piensan que nuestra imaginación, creatividad e inteligencia, interactúan con nuestras intenciones, sin necesidad que sean pensamientos. Es como si toda la fuerza y la información que necesitamos cuando decidimos intentar hacer algo, se localizara en algún lugar al que podemos acudir cuando lo necesitamos. Efectivamente, durante siglos la religión nos ha hablado de esto, dándolo un gran valor al rezo y a la oración. La respuesta a “donde se encuentra físicamente la intención” no existe, porque en el universo todo lleva una intención intrínseca. Desde un elefante hasta una mariposa, pasando por una flor o una silla, todo tiene un propósito que, además está conectado y enlaza perfectamente con los demás seres humanos que les rodean.

La misión de la vida
Puede resultarte un poco abstracto el hecho de creer que todos tenemos una misión en la vida, incluido tú. Sin embargo, parece que hay más pruebas de ello a medida que  los investigadores van descubriendo los secretos de la vida. Existe lo que algunos científicos llaman “el tirón de futuro”, que está plasmado en el ADN  de cada uno de nosotros. Es una forma de decirlo, pero es como si tu intención hubiese sido decidida y grabada en ti, incluso antes de su nacimiento. En el momento de tu concepción, la intención es lo que dirige el proceso de crecimiento del feto, la estructura del cuerpo, los rasgos físicos, el desarrollo, incluso el envejecimiento, ya están dispuestos desde el momento mismo  de la concepción. Por eso, es fácil creer que si todo eso ha sido implantado desde el principio del proceso, ocurre lo mismo con lo que seremos al crecer y desarrollarnos. Es justo pensar que nuestra aportación a la vida viene dada también desde ese momento. Por supuesto que está en ti la decisión de cambiarla, y el libre albedrio se refiere a eso precisamente, pero todo esto muestra que tienes una misión que cumplir en este mundo y que es importante que la valores y la tengas en cuenta, hasta conseguir desarrollarla y dedicarte a ella durante el resto de tu vida. 

                                                       ¿Cuál es tu misión?
Es posible que te guste hacer muchas cosas distintas, pero seguramente sólo una de ellas la consideras como la principal. El hecho de que seas feliz haciéndolas, más que con ninguna otra cosa, no es una señal del todo convincente de que estás ante tu misión en la vida. Sin embargo, quizá sientes que no puedes dedicarte a ella. Habrás escuchado muchas veces cosas como que tienes que ganarte la vida, que el dinero no viene, haciendo lo que a uno le gusta y tienes que ser realista. Es curioso, pero las personas que hacen realidad  sus sueños son absolutamente realistas, seguramente más que las demás, pues creen en su realidad y no en una ajena o imaginada. Cada uno de nosotros tiene su propia realidad. Crea la tuya siguiendo tu propósito en la vida. Atrévete  a intentarlo.
 

miércoles, 3 de agosto de 2011

Enfrentarnos a la crisis

Hablar de felicidad en un momento de crisis como el actual puede llegar a parecer fuera de lugar. Sin embargo, nos recuerda la coach Mónica L. Esgueva, autora de Cuando seas feliz. “Crisis en chino se escribe con dos caracteres que significan peligro y oportunidad”.  Así, un periodo de crisis supone un punto de inflexión que nos obliga a salir de nuestra zona de confort, pero cuyo resultado, a  largo plazo, puede incluso llegar a suponer una mejora. “Siempre depende de la  ACTITUD. Ahora mismo, con la crisis económica, hay muchas personas que lo están viviendo muy mal y otras que lo están viendo como una oportunidad. No es que les parezca fácil, no es fácil para nadie, es duro, es difícil, no hay que negarlo, pero de ahí a decir que se te acaba todo, no”. 
                                                                                              
Aprender de las dificultades
“Toda experiencia negativa que hemos padecido en el pasado, todo sufrimiento, puede ser el elemento alquímico de la felicidad en el futuro”, escribe Alex Rovira en el prologo al último libro de la doctora en psicología Jenny Moix, felicidad flexible. Una idea que nos puede ayudar a la hora de atravesar un momento difícil, recordándonos que las dificultades nos obligan a sacar lo mejor de nosotros mismos y son una oportunidad para ganar en seguridad y recursos de cara al futuro.”Las dificultades, cuando las vives con afán de superación, te dan muchos recursos, y las personas que han vivido ya otras situaciones de dificultades y ha aprendido de ellas tienen más recursos que las que quizás han tenido una vida bastante fácil o una educación en la que les hemos sobreprotegido. Una idea que en felicidad flexible, expresa Jenny Moix, citando una impactante frase de Indira Gandhi: “es un privilegio haber vivido una vida difícil”. Y es que, por mucho que nos duela, las dificultades forman parte de la vida, y sobreponernos a ellas acelera nuestro crecimiento personal, acrecentando nuestra autoconfianza, al demostrarnos a nosotros  mismos que tenemos más recursos de lo que creíamos y ayudándonos a ser más empáticos con los demás. Como escribe Jenny Moix:” Los humanos somos más fuertes y menos vulnerables de lo que pensamos”. De hecho, nos dice la  autora, la resiliencia, o lo que es lo mismo, la capacidad de sobreponerse, e incluso salir fortalecidos de las circunstancias adversas, no es una cualidad propia de seres excepcionales, sino que, al contrario, es común a la mayoría de seres humanos. 

Pero por supuesto, atravesar una crisis no es fácil para nadie, y habrá, siempre los hay, momentos de desánimo. Pero cuando estos lleguen, ser capaces de recordar que podemos confiar en nuestros propios recursos, nos ayudará a mantener la confianza en que las cosas van a cambiar para mejor y a que esos instantes de desanimo no sean más que eso, instantes. También es importante recordar que, por mucho que nos pueda angustiar el futuro, la única certeza es el ahora, y que sacrificar nuestro sentido del humor o nuestra capacidad  de ilusionarnos no solo nos impedirá apreciar lo bueno que tenemos, sino que tampoco nos ayudará a solucionar nuestras preocupaciones. Al contrario, debemos ser capaces de mirar la realidad frente a frente para poder valorar de forma realista nuestras posibilidades y tomar decisiones que nos ayuden a superar las dificultades. “Una persona optimista es un persona realista, pero que ante las dificultades se crece y encamina toda su energía en ver cómo las puede solucionar”, nos dice la psicóloga María Jesús Reyes.                                                               
                                                                                  

Del mismo modo  debemos tener presente el valor de las pequeñas cosas. Todos hemos escuchado alguna vez: La felicidad está en las pequeñas cosas. Pero, ¿qué quiere decir esa frase exactamente? Pues que lo que nos puede hacer sentir bien no es tanto conseguir cosas, como ser capaces de apreciar lo que nos rodea y tenemos ya al alcance de la mano. La belleza del naturaleza, el cariño de los que nos quieren, disfrutar los placeres de los sentidos – escuchar música, cantar, bailar, bañarnos en el mar, mirar un cuadro o una puesta de sol, saborear una comida, contemplar un paisaje… Pero si dejamos que las preocupaciones ocupen el espacio en nuestra mente, difícilmente nos quedarán fuerzas para apreciarlas.  
 

Y si fuera para mejor
La crisis económica ha puesto al descubierto que el capitalismo desafortunado de las últimas décadas no es el mejor sistema posible, sino que, al contrario, acrecienta las desigualdades y alimenta la infelicidad, haciéndonos creer que sólo podremos ser felices si “tenemos” algo, ya sea el coche último modelo, la casa con piscina o los zapatos de marca, alimentando una constante frustración. Como escribe Alex Rovira en el prólogo a felicidad flexible: “ Hemos visto con la crisis actual que  en un mundo donde los indicadores de riqueza estaban aparentemente en alza, algo no cuadraba cuando las enfermedades psicológicas, la depresión, la angustia o las urgencias psiquiátricas iban, y van, en aumento”. A nivel global, la crisis puede ser un toque de atención y una oportunidad, hasta ahora desaprovechada, para aportar por un modelo de sociedad más respetuoso con el entorno y en el que lo importante no sea tanto tener como ser.  

Pero también a nivel individual, la crisis puede ser una oportunidad. "Siempre habíamos querido ir a vivir a la montaña, a los pirineos, y montar un pequeño hotel rural en una antigua casa – explica Laura, traductora de 45 años-. Por fin, hace dos años encontramos el lugar perfecto y lo compramos, pero no nos decidíamos a irnos porque mi marido tenía un buen trabajo en la ciudad. A finales del pasado año su empresa quebró y se quedó sin empleo, y entonces vimos claramente que había llegado el momento de hacer realidad nuestro sueño. En unos meses esperamos poder abrir ya nuestro pequeño hostal”. Por supuesto, para  muchos las cosas no son tan sencillas, y la crisis está suponiendo en algunos casos verse obligados a atravesar situaciones verdaderamente difíciles. Pero incluso en los momentos de mayor dificultades son posibles los destellos de alegría que alimentan el optimismo, que nos lleva a dar lo mejor de nosotros para superar la adversidad.





domingo, 31 de julio de 2011

Canaliza bien la Ansiedad

¿Sabias que de un 15 a un 20 por ciento de personas en España padecen estrés o ansiedad? En el último año ha habido más de dos millones y medio de personas que han padecido un trastorno de ansiedad y solo un tercio ha recibido tratamiento. Las consecuencias derivadas del estrés son varias y muy negativas:     
-Modifica hábitos relacionados con la salud y el cuidado personal, aumentan conductas como dormir poco, beber, fumar y comer en exceso.
-Puede ocasionar dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos, cardiovasculares o sexuales e incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedades inmunológicas.
-También puede afectar a los procesos cognitivos superiores como atención, memoria, toma de decisiones… Por todo esto conviene aprender a manejar el estrés, conocerlo y así poder combatirlo. 

Cómo diferenciar ansiedad de estrés    
Ante un examen, diremos que estamos ansiosos o nerviosos. Pero si hablamos de la época de exámenes, diremos que estamos estresados. En cuanto al trabajo, hablamos de estrés laboral (“Mi trabajo es muy estresante”), nunca de ansiedad. Solo nos percibiremos ansiosos cuando estemos en una situación de riesgo. La ansiedad se relaciona con estados negativos y con nuestra respuesta a lo que ocurre en el día a día. El estrés, sin embargo, es la interpretación que hacemos ante situaciones compuestas por estímulos  positivos (nacimiento de un hij@) o negativos (exceso de trabajo). En ocasiones la ansiedad se convierte en patológica, disparándose de forma imprevista en acontecimientos triviales.                                                                             
                                                                                
         10 Recursos Antiansiedad

Identifica los factores que te provocan malestar. Si no sabes qué te causa úlcera, la subida de tensión o el insomnio, no podrás tomar medidas para protegerte. Analiza tus motivaciones, ambiciones, hábitos y puntos débiles. Conocerse mejor solo requiere un poco de  dedicación y estructuración de los propios pensamientos.
Busca satisfacciones en todas las áreas de la vida: El hogar, el trabajo, aficiones y amigos.
Para sobrevivir, libra solo las batallas importantes, e ignora las triviales. Si tu familia está atravesando un período en el que eres “especialmente necesario”, no te involucres demasiado profesionalmente e ignora los intentos de persuasión para incrementar tu horario en el trabajo.
Toma las riendas de tus problemas y preocupaciones. Haz una lista con todo lo que te preocupa y al lado escribe qué vas a hacer al respecto. Poner por escrito tus problemas tiene un valor terapéutico. Es más fácil resolver dificultades una vez sacadas a la luz.
No temas manifestar tus emociones. Aunque en el ámbito laboral se considera un signo de debilidad, nada hay más dañino que reprimir  las emociones y sentimientos.
Aborda los problemas que crean tensión. Es mejor afrontar tensiones a corto plazo que dejar que se acumulen y se conviertan en ansiedad.
Intenta tener tiempo para acabar las cosas que comienzas  y realizar cada tarea sin tener la atención dividida en otras cuestiones. Sé realista en cuanto a la cantidad de trabajo y establece un orden de prioridades. Al final del trabajo anota las cinco cosas más importantes que tengas que hacer al día siguiente.
Revisa en tu ambiente laboral: Ruido, luz, personas a tu alrededor. Si algo te ocasiona tensiones, procura cambiar la situación. Reorganiza la posición de tu mesa o lleva una planta. Pequeños cambios pueden mejorar la situación. Si no puedes cambiar nada, contrarresta las condiciones negativas con una actividad compensatoria en los descansos o después del trabajo.

Cuando tengas pensamientos negativos pregúntate:  ¿qué hora del día es, he comido recientemente, cuándo hice ejercicio por última vez, cuanto he dormido esta noche?. Si algunas de las respuestas te indican que te encuentras en un momento de baja energía (en los que suelen aparecer pensamientos negativos), frena tales pensamientos y aplaza tu decisión para cuando tu energía se encuentre en niveles más óptimos. Generando así pensamientos positivos, que se traduzcan en actitudes positivas, que te permitan disfrutar más equilibradamente tú día a día.
Canaliza tu estilo de vida y cámbialo si es necesario. Si crees que el estrés te ayuda a satisfacer tus ambiciones, sus efectos serán mínimos. y  aunque suene paradójico en este caso, se trata de un estrés que no es perjudicial.  


                                                           

viernes, 29 de julio de 2011

¿Porqué es así el bebé ?

Tiene los ojos de su Padre, la nariz de su abuela, el cabello de su abuelo  y  la sonrisa de su Madre… En fin cuando nace el bebé, siempre intentamos descubrir a cuál miembro de la familia  se parece. A continuación encontraras una serie de características que estan determinadas por un conjunto de genes y que influyen  en la apariencia tu hij@. Y de seguro te ayudarán a encontrar la respuesta.  
La nariz
El gen de la nariz de puente alto ganchuda domina a la nariz recta y el gen del puente estrecho domina al de puente ancho. Sobre todo la nariz aguileña siempre reaparece. Y la nariz de punta recta domina a la de punta respingona. Pero hay que tener en cuenta que este rasgo siempre adquiere la forma que se acopla bien a la fisionomía de la cara. Esto puede hacer que la nariz del hij@ sea muy diferente a la de ambos progenitores.

Los ojos                                                                                            
Si hablamos del color el gen de ojos oscuros domina al de ojos claros. Aun así un niño cuyos progenitores tengan ojos marrones puede tenerlos azules si tanto su madre como su padre poseen en su material genético la información para ojos marrones (A) y azules (B), heredada de sus respectivos progenitores. Así el niñ@ puede tener: El gen A del padre y A de su madre (AA); el gen A del padre y B de la madre (AB); el gen B del padre y A de la madre (BA) o el gen B del padre y B de la madre (BB). En este último caso los ojos serian azules, es decir hay un 25% de posibilidades de que esto ocurra, respecto de otras características el gen de ojos grandes domina al gen de ojos pequeños, y el de pestañas largas al gen de pestañas cortas.
La boca
El gen de los labios gruesos domina al de los labios finos. Pero en la  forma de la boca influye más de un gen, y como también los de los abuelos dejan huellas, la del hij@ será un mezcla de varias. A veces ni siquiera se reconocen en ella las de los padres.
La altura que tendrá el niñ@    
Los genes de la estatura alta son más fuertes que los de la estatura bajita. Así un padre alto y una madre baja tendrán antes un hijo alto o de una altura media que uno bajo. Si los dos son altos, seguramente el hij@ lo será. Pero en esto también influyen factores externos, como la alimentación.
Color de la piel
Los genes responsables del color oscuro de la piel son más fuertes que los de color claro. Por eso los hijos de un padre negro y una madre blanca o a  la inversa suelen tener un color de piel moreno.

El cabello

El pelo oscuro domina al claro; el no-pelirrojo al pelirrojo, el ondulado al liso y la calvicie a   la    no calvicie. 
Los movimientos
Los niños suelen tener una forma de andar y algunos gestos similares a los de sus padres. Y no es solo por imitación. De hecho, hay hijos que se crían sin sus padres y también se mueven como ellos, lo que prueba que hasta los movimientos se heredan.
Morfología de la cara
El gen de la cara delgada y ovalada domina al de  cara redonda. Y el gen de pómulos normales es recesivo frente al gen de pómulos altos.
 Dios te bendiga Princesita!!      
                

miércoles, 27 de julio de 2011

¿A quién se parece?

Este post va dedicado especialmente a mí ahijada - sobrina: Isabella Sofía, a la cual no   he tenido el placer aun de conocer en directo, por la distancia geográfica que nos separa, pero que cada día siento más cerca por el cariño y afecto que nos unen. Cada fotografía, cada video, que me envían de ella, cada anécdota, se convierte en un  motivo más para dar gracias al dueño de la vida, por permitir que mi niña esté creciendo sana y fuerte, hoy brindo por este rayito de sol  que  ilumina mi vida y llena de alegría mi corazón y el del resto de la    familia.!!!  Públicamente  te doy la bienvenida princesa, a este mundo que en ocasiones no es justo ni hermoso, pero que merece la pena vivirlo con la ilusión y motivación de luchar por cada uno de nuestros sueños y metas… con la convicción y certeza de saber que lo lograras y que a la vez  te ayudaran a madurar y a ser mejor persona. Quisiera estar siempre a tu lado, para levantarte cada vez que caigas, para sostenerte cada vez que tropieces, para secar tus lagrimas y   consolarte cuando quieras llorar, para reír contigo cuando quieras jugar, para escucharte cuando necesites hablar, para compartir tus alegrías y nostalgias. Aquí estoy incondicionalmente para ti mi reina consentida. Espero que algún día puedas leer con tus propios ojitos estas cortas  líneas que hoy con todo mi amor te escribo.  

Mi princesita!!!!       
Los comienzos
La primera célula, que se forma cuando el óvulo y el espermatozoide se encuentran y se fusionan, determina la herencia genética del nuevo bebé. En otras palabras: Es en la fecundación cuando se determina, entre otros muchas cosas, si el pequeñ@ lucirá tus rizos o el pelo liso del padre, si será alt@ o bajit@ de adult@ o incluso si tendrá predisposición a padecer alguna alergia o determinada enfermedad.  En ese momento cada unos de los padres aporta 23 cromosomas que juntos forman 23 pares (un total de 46 cromosomas), en los que está guardado todo el material genético. Que el cigoto se desarrolle como niño o niña depende de lo que aporte el papá. La madre lleva dos cromosomas X (uno de su madre y otro de su padre). Sin embargo, tu pareja tiene un cromosoma X (de su madre) y otro Y (de su padre) y por esta razón aporta dos informaciones. Si en el momento de la fecundación gana el Y, el bebé será un niño (XY); en caso de que gane un X, el bebé será niña (XX).                                                                                                                                                                                                                        
Un mismo origen
Tras la fecundación, esta primera célula se divide rápida y constantemente y pasa de una a dos, a cuatro, a ocho… Y en cada división se van transmitiendo todos los cromosomas. Así nuestro cuerpo está constituido por millares  de células y aunque sus funciones sean diferentes porque se han especializado para cumplir una función determinada, continúan siendo iguales en su esencia, ya que su origen es el mismo: El óvulo y el espermatozoide que se unieron para formar la primera. Por tanto  en cada célula se encuentran  los 46 cromosomas, que son como hilos finos que contienen el material genético, el ADN que agrupa todos los genes. Imagínatelo como un hilo largo, enrollado en espiral (en un tamaño ampliado tiene la forma de una escalera de caracol). Algunos peldaños de  está “escalera” forman un código para una característica determinada, física o psicológica. A ese código es  a lo que llamamos gen, que es portador de los caracteres hereditarios.

Tu hij@ es único
Tenemos un total de 30.000 genes los cuales determinan las características de tu hij@ a nivel físico, pero también condicionan su carácter y sus preferencias innatas hacia determinados juguetes, aficiones, comidas… (Una vez que el niñ@ nace, la educación y el contexto social contribuirán a definir estos aspectos, inhibiéndolos o potenciándolos, para conformar de este modo su personalidad).
Genéticamente no existe un bebe como el tuyo, ya que excepto en el caso de los gemelos idénticos, que tienen los mismos genes porque son fruto de un óvulo que se divide tras su fecundación, todos los seres humanos tenemos un ADN único. Por esa razón el niñ@ se parece a sus padres, pero al mismo tiempo es una persona diferente.

 Un carácter muy suyo                                                 
Dios los bendiga familia!!
Los genes influyen mucho en el carácter con el que niñ@ llega al mundo. Pero no son los únicos implicados en la formación de su personalidad.
Cuestión de Herencia: Cada vez existe  más información acerca de la influencia de la herencia en rasgos de la personalidad como el optimismo, la timidez, el nerviosismo, la introversión y la extroversión, la musicalidad, la inteligencia, la preferencia vocacional… Se calcula que el factor genético para estos rasgos oscila entre el 40% y el 60%.
Cuestión de Educación: El entorno social y la educación que recibe también influyen en el niñ@.  Así, si un bebé nace con talento para la música pero nunca la oye ni da clases, difícilmente se desarrollará esta faceta suya. O si es tímido pero recibe apoyo en casa, aprenderá a desenvolverse bien en sociedad.
O De La Unión de Ambas:
Lo más curioso de todo es que los genes no son inalterables sino que sufren variaciones químicas por influencia de las experiencias que la persona vive a lo largo de su vida. Así un gen “durmiente” puede activarse si el entorno lo estimula. De manera que hay un continuo proceso de intercambio entre los genes y el entorno, con lo que el niñ@ tímido puede aprender a serlo menos y la niña nerviosa a canalizar sus energías y concentrarse mejor. En su forma de actuar siempre hay un parte innata y otra adquirida. Por eso, darle una buena educación empieza por descubrir cómo es y ofrecerle después las mejores oportunidades de acuerdo con el “material innato”.
En definitiva, tu hij@ tiene mucho de ti y tu pareja, y no solo lo que ha heredado genéticamente, sino también lo que le transmiten día a día con sus enseñanzas,  con  sus cuidados, actitudes y cariño. Finalmente hay que recordar que el niñ@ ve, el niñ@ hace. Es como una esponja que lo absorbe todo. Para mayor ilustración les comparto este interesante video.                                                                                                 

                 

sábado, 23 de julio de 2011

Personas que cuidan de personas…

Esto suena a la publicidad de  "Mapfre seguros" (1ª seguradora Española).  Pero   No es así, estos se llaman casos de vida la real, y no estamos excentos de que nos corresponda súbitamente  desempeñar la tarea de cuidar a familiares o amigos que dadas las circunstancias, desafortunadamente no puedan volver a valerse por sí mismos. Por eso este post va dedicado a todas aquellas personas, que cuidan de personas. Para motivarlas positivamente  y reconocerles en voz alta tan importante labor que realizan, a la vez que  facilitarles algunas recomendaciones,  porque hay que tener en cuenta que para cuidar, debemos cuidarnos también.  
                                                                    
Isabel de 52 años  de edad, lleva un año cuidando de Juan, su marido, afectado por una enfermedad degenerativa. Sus 4 hijos viven en la misma ciudad, pero debido a cuestiones laborales sólo pueden hacerse cargo de su padre los fines de semana. Aunque ella desde un principio asumió el cuidado como algo natural y voluntario, lo cierto es que, desde hace unos meses, lo que comenzó como una nueva etapa en su vida se ha convertido en una misión imposible. “Al principio me organizaba bien, de hecho, les dije a mis hijos que no tenían que preocuparse, que yo podía sobrellevar la carga, ya que no trabajo desde hace años y disponía de tiempo suficiente. Pero ha llegado un momento en el que me siento agotada, física y psicológicamente. Cuidar de una persona 24 horas al día, siete días a la semana, los 365 días del año… es Agobiante. Llega un momento en el que flaqueas y te encuentras en una espiral sin salida”. Según los especialistas, situaciones como la de Isabel son muy habituales, ya que cuidar es un acto generoso que tiene una  dosis de recompensa, pero si no se planifica puede acabar minando hasta los más fuertes.

El factor emocional es clave 
Aunque se trata de una conducta natural, lo cierto es que algunas enfermedades, especialmente las crónicas, exigen una dedicación exclusiva a los familiares más cercanos.  María Jesús Alarcón, psicóloga clínica y psico-oncóloga de la Asociación Española de afectados por Linfomas, Mielomas y Leucemias (AEAL), explica que “en el transcurso de nuestras vidas, inevitablemente, ejercemos ambos roles, el ser cuidado y el ser cuidador. Sin embargo, aprender a ser cuidadores no es algo automático. No se puede perder de vista el doble reto que supone cuidar: Por un lado satisfacer las necesidades físicas y emocionales del paciente y, por otro, mantener en funcionamiento familiar con normalidad”. Por este motivo, como le sucede a Isabel, no es extraño que estas personas sufran alteraciones emocionales como estrés, ansiedad, tristeza profunda o, en algunos casos, depresión. Dejar el trabajo en manos de la improvisación o del azar puede tener consecuencias fatales.  “Al principio cuando le diagnosticaron la enfermedad  a mi marido, viví una especie de shock, estaba muy angustiada. Después empecé a dormir mal, dejé,  de comer bien y más tarde me invadió la tristeza. Hace unas semanas, cuando noté que caía en picado, fui al médico y comencé un tratamiento antidepresivo”, comenta. En este sentido, Alarcón explica que “lo ideal sería plantearnos cuestiones antes de ser cuidadores, pero suele ocurrir que es una situación repentina y no planificada. Y cuando se trata de un ser querido, mantener el equilibrio emocional es a veces una tarea de titanes: Sufrimos cuando le dan el diagnóstico, durante los tratamientos, por el proceso mismo y pos sus silencios”.
Según María Jesús Luzán, presidenta de la Asociación de Cuidadores Familiares, “el 62% de los cuidadores presentan depresión establecida, sin diagnosticar y sin tratar. Generalmente aprenden a realizar la labor con la técnica ensayo/error, eso genera mucho malestar, ansiedad y frustración. Todos creemos que podemos asumir ese trabajo sin dejar las obligaciones que teníamos hasta entonces. Y al principio funciona, pero después nos rompemos”. Esto fué lo que le ocurrió a María hija única de 34 años, que hace unos meses tuvo que asumir el cuidado de su  padre, enfermo de cáncer. Después de meses entregada por completo  a esta tarea, tuvo que aceptar que su supuesta fortaleza  ante las adversidades había quedado tan reducida que necesitaba apoyo. “empecé a faltar al trabajo, cada día era como una gincana  que asfixiaba. Adoro a mi padre y quería  ayudarle pero estaba desorientada y empecé a sentirme tan débil que no era capaz de darle ánimos. Había caído en una depresión pero no lo sabía, hasta que un día un amigo médico me recomendó que fuese al psicólogo. Ahora tengo claro que para cuidar primero hay que cuidarse uno mismo, aprender a delegar y, en la medida de lo posible mantener tu propio espacio”. Como indican los expertos, atender nuestras necesidades no es desatender al enfermo, sino ayudarlo.
Síndrome del cuidador   
Dificultades para conciliar el sueño, agotamiento, sentimiento de angustia… Son tan sólo algunos de los trastornos del “síndrome del cuidador”, una alteración que afecta al 80% de las personas que prestan cuidados y asistencia a un enfermo dependiente. Los expertos aconsejan tener en cuenta varios aspectos: “Es importante informarse de cómo  atender los cuidados físicos del paciente, qué material o medicación tener, saber cómo actuar si hay una urgencia y conocer cómo cuidarnos nosotros mismos. Además, entrenarse en alguna técnica reductora de la ansiedad, como la relajación, la hipnosis o el yoga, aumenta la resistencia al estrés”, explica María Jesús Alarcón. Según la experta, sentir que somos útiles y podemos acompañar y aliviar al enfermo convierte en POSITIVA una tarea que se por sí es muy dura y difícil. 
 Éste es el caso de Antonio, de 47 años, que lleva dos años encargado de su hija menor, que quedó en silla de ruedas tras sufrir un accidente automovilístico. Desde un principio planificó todo con su mujer, Andrea, y empezaron lo que ellos mismos denominan “una nueva etapa”. “Desgraciadamente, un familiar cercano había pasado por una situación similar, así que no dudamos en seguir su ejemplo.   Además, dentro de todo lo malo son muchos los amigos y seres queridos que han demostrado su apoyo incondicional, y hemos afirmado nuestra escala de valores. Aunque resulte extraño, sentimos que somos algo más afortunados de lo que creíamos.”                                                                      
                                                                  
                                                                                                                                                                                                                                           
        Recomendaciones
1.    Organizar el tiempo y valorar la posibilidad de apoyo por parte de otras personas o, si resulta necesario, conocer, conocer las diferentes opciones de cuidado profesional. Además buscar apoyo emocional es siempre una buena opción.
2.    Reservar un tiempo al día para descansar o realizar aquellas actividades que realizábamos antes. Así como mantener el contacto con familiares y amigos. Dormir lo suficiente y alimentarse
de manera adecuada. Asimismo realizar ejercicio  físico de forma regular puede ayudarnos a estar mejor.
3.    Antes de desarrollar nuestro papel de cuidadores. Debemos plantearnos varios aspectos: Cómo podemos atender al paciente, qué podemos hacer si surge una situación de emergencia, qué actitud debemos mantener para no descuidarnos a nosotros mismos…
4.    El factor emocional resulta clave, y puede dificultar nuestra intervención. Es muy importante reflexionar sobre los beneficios que puede  aportarnos el cuidado.
5.      Cómo mediadores debemos mostrarnos comunicativos con el enfermo, pero también expresar nuestros sentimientos y nuestras necesidades.