"Yo no pretendo enseñarte lo que es el mundo me falta también, pero vale la pena disfrutar cada día con mas Flow. Di lo que sientas, has lo que piensas, da lo que tengas y no te arrepientas. Serás del tamaño de tus pensamientos, no te permitas fracasar y sino llega lo que esperabas no te conformes jamás te detengas... No te límites por lo que digan, sé lo que quieras, pero sé tu mismo, y ante todas las cosas nunca te olvides de Dios".

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lunes, 14 de noviembre de 2011

Flow

En su trabajo seminal, Flow o  Fluir: La psicología de las experiencias óptimas, Mihály Csíkszentmihályi esboza su teoría de que la gente es más feliz cuando está en un estado de "fluir"- concentración o absorción completa en la actividad o situación en la que se encuentran. Esta idea es idéntica a la sensación de "estar en la onda". Se puede decir que es un estado óptimo de motivación intrínseca, en la que la persona está inmersa en lo que está haciendo. Es algo que todos hemos percibido más de una vez, y se caracteriza por una sensación de gran libertad, gozo, compromiso y habilidad, durante la cual las sensaciones temporales (la hora, la comida y el yo) suelen ignorarse manifestando así una Actitud Positiva.
En una entrevista para la revista Wired, Csikszentmihalyi describió el fluir como "el hecho de sentirse completamente comprometido con la actividad por sí misma. El ego desaparece. El tiempo vuela. Toda acción, movimiento o pensamiento surgen inevitablemente de la acción, del movimiento y del pensamiento previos, es como si estuviéramos tocando jazz, o bailando nuestra canción preferida, Todo tu ser está allí, y estás aplicando tus facultades al máximo."
Para alcanzar un estado de fluir, debe alcanzarse un estado de equilibrio entre el desafío de la tarea y la habilidad de quien la realiza. Si la tarea es demasiado fácil o demasiado difícil, el fluir no podrá presentarse.
El estado de fluir también implica una especie de atención enfocada, y se ha observado que la meditación a conciencia, y el yoga pueden mejorar la capacidad de una persona para fluir. Entre otros beneficios, todas estas actividades sirven para entrenar y mejorar la capacidad de atención.
En síntesis, cualquier actividad que nos guste, que exija nuestra plena concentración y de la que obtengamos un feedback de forma inmediata puede llevarnos a experimentar esos momentos de flow impregnados de felicidad.
More Flow and less stress!!!

                 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Preocúpate por despreocuparte

Quizá no te has dado cuenta pero gastas una gran cantidad de energía cuando te preocupas por algo. Una energía que necesitas para contrarrestar esa preocupación y ponerte en marcha.

Es una forma de quejarse
Todos nos preocupamos a veces. Algunos además se quejan, pero ambas cosas pueden llegar a ser una actitud enfermiza. Preocuparte es una forma de queja también, porque mientras te preocupas, estas diciéndole al mundo y a ti mismo que no puedes hacer nada, salvo sufrir tensión y nervios. Te lamentas, al fin y al cabo, de tu situación. Por lo tanto, la preocupación exagerada y reiterativa no es real, sino que es la forma equivocada que algunas personas tienen de ver su vida y el mundo debido a los pensamientos alarmistas. La exageración en las preocupaciones la ponen ellas como medio de autoprotección ante cualquier cosa que huela a peligro. Estas personas ni siquiera se plantean la posibilidad de luchar por algo que desean, pues su excesiva preocupación les crea un temor muy difícil de superar.
Lleva a cometer equivocaciones
María teme suspender el examen. Se ha estado preparando para ello durante meses. Ha estudiado muchísimo pero la noche antes no puede dormir porque le preocupa suspender. Se da cuenta de que tiene el 50 por ciento de posibilidades de aprobar, pero esto no le consuela porque la otra mitad hace que sea posible que suspenda. Indudablemente, María no está pensando bien. Está confusa y por eso se equivoca también al imaginar el resultado. No tiene la mitad de probabilidades de aprobar  sino casi el 90 por ciento, pues ha estudiado mucho, pero en estos momentos su preocupación hace que se olvide de lo que se ha ocupado de hacer por adelantado mientras se preparaba para su examen. El miedo que le causa la preocupación, provoca que su mente genere pensamientos negativos de fracaso.
Cuidado con los planes
Cuando planeamos algo, es lógico que nos pongamos a prever los obstáculos con los que podemos encontrarnos. Para ello usamos la imaginación y recreamos las distintas posibilidades que pueden darse. Pero lo difícil está en distinguir que solo estamos imaginando posibilidades, para no confundirlas con realidades. En la medida que te anticipes a los obstáculos que puedes encontrar en el camino, puedes imaginar los pasos necesarios para resolverlos y las herramientas que crees que vas a necesitar. Así consigues que tu esfuerzo sea completamente eficaz y realmente útil. Para lograrlo ten siempre en cuenta la diferencia que existe entre prever y preocuparse. Es importante que sepas  que no siempre sale todo como lo has planeado. Alejandro Magno decía que uno de los secretos de éxito en la batalla era, además de planearla con una buena estrategia, saber que debía cambiarla incluso en el último momento, si lo veía necesario. Recuerda siempre que los planes los haces tú.
                     

Párate y mira con distancia
Preocuparse ante una situación difícil es una respuesta que no sirve de mucho, salvo para empeorar las cosas. Provoca un estrés que te debilita y un desgaste de energía. Además, acaba con tu ánimo y tu autoestima, haciendo que te sientas incapaz de encontrar una solución. Cuando te preocupas, es porque piensas solo en el problema. Pero para solucionarlo, tienes que distanciarte de él. Pararte, respirar, mirar con distancia, y abstraerte del problema es la mejor manera de recuperar las fuerzas, para dar con la solución. “No  podemos solucionar los problemas con el mismo razonamiento que usamos al crearlos” (Albert Einstein). Sin embargo, ¿cómo dejar de preocuparse? , ocupándote de despreocuparte.
¡Ocúpate!
Ocuparse es, al contrario que preocuparse, un proceso que te llevará directamente a dar con la solución a tu problema. Para empezar, tendrás que admitir que el problema existe. Esto es algo que a veces también cuesta, pues parece que si lo admitimos es cuando lo creamos pero en realidad, es precisamente lo contrario. Admitir que el problema existe es el primer paso para hacerlo desaparecer. Después, sé consciente de que ocuparte de ello es un proceso constructivo en el que tú mismo empiezas a convertirte en parte de la solución. Esto ocurre  cuando dejas de pensar en el temor para ocuparte de buscar una solución práctica. Por eso frena tus pensamientos y tus miedos, tus dudas y esa comezón que te corroe, y empieza a moverte hacia la construcción de un puente que te sirva para cruzar al otro lado.
¡Muévete!  
Hay un cuento que ilustra muy bien de lo poco que sirve que te preocupes. Había una vez dos ranitas que cayeron en un recipiente con nata. Empezaron a nadar y a patalear pero esto hizo que se hundieran más, hasta quedar sin fuerzas. Desesperada, una de ellas dijo: ¡No puedo más! ¡Es imposible salir de aquí! ¡Nunca lo conseguiremos! La otra más optimista y con ganas de sobrevivir, le contestó: ¡No te rindas! Solo nada despacio. Pero su amiga se negó: ¿Por qué voy a esforzarme si igual voy a morir? Dejó de patalear y se hundió en el líquido espeso. La otra, más persistente y positiva, decidió luchar hasta el final, ocupándose en hacer lo que estuviera en su mano. Siguió chapoteando sobre la nata durante dos horas, hasta que de tanto patalear, convirtió la nata en mantequilla. Sorprendida dio un salto hasta el borde del recipiente y se marchó a casa. A veces cuesta ver la solución a los problemas, pero si te ocupas haciendo lo que está en tu mano, la situación mejorará y hallarás la forma de salir a flote, como lo hizo la ranitacon su actitud  positiva.

Hallar el camino
Para ocuparte en vez de  preocuparte, empieza a tomar medidas constructivas que hagan la diferencia entre el problema y la solución.
Estudia el terreno: Ante una preocupación. Lo primero es observar con calma para poder ver el problema como realmente es. Analiza la situación intentando no dejarte llevar de la preocupación en este primer paso.
Descarta lo negativo: Encontraras obstáculos. No tengas en cuenta estos aspectos negativos. Siempre hay un camino y una puerta que abrir.
¿Qué puedes hacer?: Escribe o piensa en aquello que está en tus manos hacer. Ten en cuenta todas tus ideas porque te servirán en algún momento.
Distingue lo que no puedes hacer: No siempre todo está en ti ni en tu camino. Habrá cosas que no podrás hacer y que quizá le correspondan a otros. Tenlas en cuenta para ser consciente de que no todo depende de ti.
Planea: Un camino comienza con un paso. Dedícate a hacer un plan de acción. Planea el orden en el que debes actuar y empieza a hacerlo.
Intuye: Ayúdate de tu guía  interna. La preocupación oculta tu voz intuitiva pero, si te relajas, verás que sigue ahí, guiándote.
¿Qué síntomas tienes?: Los síntomas físicos y emocionales son signos que te marcan el camino. Si te sientes feliz con lo que estás haciendo, es una señal de que el resultado será positivo.
Escucha a los que te quieren: Pueden ser un apoyo muy útil para solucionar los problemas.
Hazlo a tu manera: Tú decides cómo y cuándo actuar.
Ponte en marcha: Solo te queda empezar a caminar. Cuando des el primer paso, todo será más sencillo. ¡Preocúpate por despreocuparte! 

domingo, 14 de agosto de 2011

Todos podemos alcanzar nuestras metas

Cuántas veces dudamos de nosotros mismos y pensamos que no vamos a poder alcanzar nuestros objetivos, que nos resultará demasiado difícil? Solemos perder nuestra confianza por la imagen deslucida que tenemos de nosotros mismos, por experiencias dolorosas del pasado, por haber internalizado comentarios negativos de nuestros seres más significativos o por otras razones. Sin embargo, como se explica a lo largo del libro Confianza Total, la confianza es algo con lo que todos nacemos, es intrínseca a nuestra naturaleza, por lo tanto podemos recuperarla y así lo hacemos cada vez que atravesamos un reto. Creer en uno mismo es una elección y una Actitud de Vida que se traduce, entre otras cosas, en sepultar EL “No Puedo “. 


Podemos hacer mucho más de lo que nos imaginamos  
Aquel 15 de septiembre de 1987 es un día que permanecerá para siempre en su memoria. Fue elegido para cantar frente a Juan Pablo II: Eligió el tema Never be the same, acompañado por su guitarra. Los acordes de Tony no son simples melodías, son magia pura: Le salen del alma. Y la gran maravilla es que los produce con los dedos de los pies, ya que Tony no tiene brazos.
Cuando su madre estaba embarazada, tomó por indicación médica un medicamento Talidomina para calmar las nauseas, pero los efectos secundarios fueron devastadores, muy graves. Tony nació sin brazos.
Creció soportando las burlas de otros niños que se reían de él y luego le costó formar pareja, porque las mujeres no se sentían atraídas por él. Pero hubo algo muy inspirador en su vida: Observar como su padre tocaba la guitarra, lo que le despertó el deseo profundo de hacer lo mismo. El día que su padre lo invitó a hacer música con él, Tony no le dijo que no podía. Se sentó a su lado y empezó a tocar las cuerdas con los dedos de sus pies. ¡Y aprendió a interpretar todo lo que se propuso!    
Cada uno de sus actos son la prueba irrefutable de que se puede lograr aquello que uno desea fervientemente. Él afirma: “Cuando usted crea que algo que quiere hacer es imposible, mírese las manos, y piense que todo se puede”. Finalmente Tony se casó y formó una hermosa familia. Tiene dos hijas adoptadas y viaja por el mundo animando a otros a darse cuenta de que creer en uno mismo es, sobre todas las cosas, una Actitud de Vida.
No te auto limites
Nathaniel Branden nos habla de la importancia de la práctica de vivir con determinación, que es lo opuesto a vivir a la deriva. Cuando elegimos creer en nosotros, nos adueñamos de nuestra vida, y algo maravilloso sucede: Dejamos de vivir dependiendo de los demás o de las circunstancias, y empezamos a confiar en nosotros mismos. Afirman Verónica de Andrés y Florencia Andrés que durante la realización de la película que dió origen al libro Confianza Total, creer en ellas mismas fue la clave del éxito. El pensar que podían lograrlo, más allá de que al principio no sabían cómo hacerlo, fue la fuerza lo que les permitió realizar todos los aprendizajes que fueron necesarios. Tuvieron que estar atentas a que ninguna creencia limitante se interpusiera en la realización de su sueño.  El poder no está en saber hacer todo lo que nos proponemos, sino en tener la confianza que nos permitirá aprender a realizarlo.
Recordemos que, aun limitado por la pobreza, la soledad y hasta la enfermedad mental, Van Gogh pintó en menos de diez años 900 obras maestras que abrieron nuevos caminos en la historia del arte. Vivió la mayor parte de su vida alentado por el amor de su hermano Theo, que siempre se interesó en sus sueños. Cuando Theo le preguntó cómo hacía para pintar así, él le respondió: “Yo sueño mis cuadros y luego pinto mis sueños”.
La importancia de rodearse de buena compañía
Es fundamental elegir la compañía de las personas que nos acompañaran colaborando con nosotros o alentándonos. Rodearnos de personas motivadoras, que creen en nosotros, estimula la confianza. Dicen que terminamos convirtiéndonos en el reflejo de las cinco personas con las que pasamos más tiempo. Si nos rodeamos de personas desmotivadoras, hipercríticas o muy negativas. Es difícil mantener la confianza. “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande te hace sentir que tú también puedes ser grande”. Mark Twain


miércoles, 3 de agosto de 2011

Enfrentarnos a la crisis

Hablar de felicidad en un momento de crisis como el actual puede llegar a parecer fuera de lugar. Sin embargo, nos recuerda la coach Mónica L. Esgueva, autora de Cuando seas feliz. “Crisis en chino se escribe con dos caracteres que significan peligro y oportunidad”.  Así, un periodo de crisis supone un punto de inflexión que nos obliga a salir de nuestra zona de confort, pero cuyo resultado, a  largo plazo, puede incluso llegar a suponer una mejora. “Siempre depende de la  ACTITUD. Ahora mismo, con la crisis económica, hay muchas personas que lo están viviendo muy mal y otras que lo están viendo como una oportunidad. No es que les parezca fácil, no es fácil para nadie, es duro, es difícil, no hay que negarlo, pero de ahí a decir que se te acaba todo, no”. 
                                                                                              
Aprender de las dificultades
“Toda experiencia negativa que hemos padecido en el pasado, todo sufrimiento, puede ser el elemento alquímico de la felicidad en el futuro”, escribe Alex Rovira en el prologo al último libro de la doctora en psicología Jenny Moix, felicidad flexible. Una idea que nos puede ayudar a la hora de atravesar un momento difícil, recordándonos que las dificultades nos obligan a sacar lo mejor de nosotros mismos y son una oportunidad para ganar en seguridad y recursos de cara al futuro.”Las dificultades, cuando las vives con afán de superación, te dan muchos recursos, y las personas que han vivido ya otras situaciones de dificultades y ha aprendido de ellas tienen más recursos que las que quizás han tenido una vida bastante fácil o una educación en la que les hemos sobreprotegido. Una idea que en felicidad flexible, expresa Jenny Moix, citando una impactante frase de Indira Gandhi: “es un privilegio haber vivido una vida difícil”. Y es que, por mucho que nos duela, las dificultades forman parte de la vida, y sobreponernos a ellas acelera nuestro crecimiento personal, acrecentando nuestra autoconfianza, al demostrarnos a nosotros  mismos que tenemos más recursos de lo que creíamos y ayudándonos a ser más empáticos con los demás. Como escribe Jenny Moix:” Los humanos somos más fuertes y menos vulnerables de lo que pensamos”. De hecho, nos dice la  autora, la resiliencia, o lo que es lo mismo, la capacidad de sobreponerse, e incluso salir fortalecidos de las circunstancias adversas, no es una cualidad propia de seres excepcionales, sino que, al contrario, es común a la mayoría de seres humanos. 

Pero por supuesto, atravesar una crisis no es fácil para nadie, y habrá, siempre los hay, momentos de desánimo. Pero cuando estos lleguen, ser capaces de recordar que podemos confiar en nuestros propios recursos, nos ayudará a mantener la confianza en que las cosas van a cambiar para mejor y a que esos instantes de desanimo no sean más que eso, instantes. También es importante recordar que, por mucho que nos pueda angustiar el futuro, la única certeza es el ahora, y que sacrificar nuestro sentido del humor o nuestra capacidad  de ilusionarnos no solo nos impedirá apreciar lo bueno que tenemos, sino que tampoco nos ayudará a solucionar nuestras preocupaciones. Al contrario, debemos ser capaces de mirar la realidad frente a frente para poder valorar de forma realista nuestras posibilidades y tomar decisiones que nos ayuden a superar las dificultades. “Una persona optimista es un persona realista, pero que ante las dificultades se crece y encamina toda su energía en ver cómo las puede solucionar”, nos dice la psicóloga María Jesús Reyes.                                                               
                                                                                  

Del mismo modo  debemos tener presente el valor de las pequeñas cosas. Todos hemos escuchado alguna vez: La felicidad está en las pequeñas cosas. Pero, ¿qué quiere decir esa frase exactamente? Pues que lo que nos puede hacer sentir bien no es tanto conseguir cosas, como ser capaces de apreciar lo que nos rodea y tenemos ya al alcance de la mano. La belleza del naturaleza, el cariño de los que nos quieren, disfrutar los placeres de los sentidos – escuchar música, cantar, bailar, bañarnos en el mar, mirar un cuadro o una puesta de sol, saborear una comida, contemplar un paisaje… Pero si dejamos que las preocupaciones ocupen el espacio en nuestra mente, difícilmente nos quedarán fuerzas para apreciarlas.  
 

Y si fuera para mejor
La crisis económica ha puesto al descubierto que el capitalismo desafortunado de las últimas décadas no es el mejor sistema posible, sino que, al contrario, acrecienta las desigualdades y alimenta la infelicidad, haciéndonos creer que sólo podremos ser felices si “tenemos” algo, ya sea el coche último modelo, la casa con piscina o los zapatos de marca, alimentando una constante frustración. Como escribe Alex Rovira en el prólogo a felicidad flexible: “ Hemos visto con la crisis actual que  en un mundo donde los indicadores de riqueza estaban aparentemente en alza, algo no cuadraba cuando las enfermedades psicológicas, la depresión, la angustia o las urgencias psiquiátricas iban, y van, en aumento”. A nivel global, la crisis puede ser un toque de atención y una oportunidad, hasta ahora desaprovechada, para aportar por un modelo de sociedad más respetuoso con el entorno y en el que lo importante no sea tanto tener como ser.  

Pero también a nivel individual, la crisis puede ser una oportunidad. "Siempre habíamos querido ir a vivir a la montaña, a los pirineos, y montar un pequeño hotel rural en una antigua casa – explica Laura, traductora de 45 años-. Por fin, hace dos años encontramos el lugar perfecto y lo compramos, pero no nos decidíamos a irnos porque mi marido tenía un buen trabajo en la ciudad. A finales del pasado año su empresa quebró y se quedó sin empleo, y entonces vimos claramente que había llegado el momento de hacer realidad nuestro sueño. En unos meses esperamos poder abrir ya nuestro pequeño hostal”. Por supuesto, para  muchos las cosas no son tan sencillas, y la crisis está suponiendo en algunos casos verse obligados a atravesar situaciones verdaderamente difíciles. Pero incluso en los momentos de mayor dificultades son posibles los destellos de alegría que alimentan el optimismo, que nos lleva a dar lo mejor de nosotros para superar la adversidad.





domingo, 31 de julio de 2011

Canaliza bien la Ansiedad

¿Sabias que de un 15 a un 20 por ciento de personas en España padecen estrés o ansiedad? En el último año ha habido más de dos millones y medio de personas que han padecido un trastorno de ansiedad y solo un tercio ha recibido tratamiento. Las consecuencias derivadas del estrés son varias y muy negativas:     
-Modifica hábitos relacionados con la salud y el cuidado personal, aumentan conductas como dormir poco, beber, fumar y comer en exceso.
-Puede ocasionar dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos, cardiovasculares o sexuales e incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedades inmunológicas.
-También puede afectar a los procesos cognitivos superiores como atención, memoria, toma de decisiones… Por todo esto conviene aprender a manejar el estrés, conocerlo y así poder combatirlo. 

Cómo diferenciar ansiedad de estrés    
Ante un examen, diremos que estamos ansiosos o nerviosos. Pero si hablamos de la época de exámenes, diremos que estamos estresados. En cuanto al trabajo, hablamos de estrés laboral (“Mi trabajo es muy estresante”), nunca de ansiedad. Solo nos percibiremos ansiosos cuando estemos en una situación de riesgo. La ansiedad se relaciona con estados negativos y con nuestra respuesta a lo que ocurre en el día a día. El estrés, sin embargo, es la interpretación que hacemos ante situaciones compuestas por estímulos  positivos (nacimiento de un hij@) o negativos (exceso de trabajo). En ocasiones la ansiedad se convierte en patológica, disparándose de forma imprevista en acontecimientos triviales.                                                                             
                                                                                
         10 Recursos Antiansiedad

Identifica los factores que te provocan malestar. Si no sabes qué te causa úlcera, la subida de tensión o el insomnio, no podrás tomar medidas para protegerte. Analiza tus motivaciones, ambiciones, hábitos y puntos débiles. Conocerse mejor solo requiere un poco de  dedicación y estructuración de los propios pensamientos.
Busca satisfacciones en todas las áreas de la vida: El hogar, el trabajo, aficiones y amigos.
Para sobrevivir, libra solo las batallas importantes, e ignora las triviales. Si tu familia está atravesando un período en el que eres “especialmente necesario”, no te involucres demasiado profesionalmente e ignora los intentos de persuasión para incrementar tu horario en el trabajo.
Toma las riendas de tus problemas y preocupaciones. Haz una lista con todo lo que te preocupa y al lado escribe qué vas a hacer al respecto. Poner por escrito tus problemas tiene un valor terapéutico. Es más fácil resolver dificultades una vez sacadas a la luz.
No temas manifestar tus emociones. Aunque en el ámbito laboral se considera un signo de debilidad, nada hay más dañino que reprimir  las emociones y sentimientos.
Aborda los problemas que crean tensión. Es mejor afrontar tensiones a corto plazo que dejar que se acumulen y se conviertan en ansiedad.
Intenta tener tiempo para acabar las cosas que comienzas  y realizar cada tarea sin tener la atención dividida en otras cuestiones. Sé realista en cuanto a la cantidad de trabajo y establece un orden de prioridades. Al final del trabajo anota las cinco cosas más importantes que tengas que hacer al día siguiente.
Revisa en tu ambiente laboral: Ruido, luz, personas a tu alrededor. Si algo te ocasiona tensiones, procura cambiar la situación. Reorganiza la posición de tu mesa o lleva una planta. Pequeños cambios pueden mejorar la situación. Si no puedes cambiar nada, contrarresta las condiciones negativas con una actividad compensatoria en los descansos o después del trabajo.

Cuando tengas pensamientos negativos pregúntate:  ¿qué hora del día es, he comido recientemente, cuándo hice ejercicio por última vez, cuanto he dormido esta noche?. Si algunas de las respuestas te indican que te encuentras en un momento de baja energía (en los que suelen aparecer pensamientos negativos), frena tales pensamientos y aplaza tu decisión para cuando tu energía se encuentre en niveles más óptimos. Generando así pensamientos positivos, que se traduzcan en actitudes positivas, que te permitan disfrutar más equilibradamente tú día a día.
Canaliza tu estilo de vida y cámbialo si es necesario. Si crees que el estrés te ayuda a satisfacer tus ambiciones, sus efectos serán mínimos. y  aunque suene paradójico en este caso, se trata de un estrés que no es perjudicial.  


                                                           

martes, 12 de julio de 2011

Bueno o malo, amanecerá y veremos…

 Mi madre, que, como todas las madres es muy sabia, a veces, cuando me pasa algo, me dice:”sea bueno o sea malo, amanecerá y veremos”, porque  lo que en un momento determinado piensas que es malo para ti puede acabar siendo bueno.
Explica Jenny Moix en una entrevista, cuando le preguntaron si algunas veces nos preocupamos más de lo necesario.”La vida es tan complicada y tan compleja que nunca sabemos si lo que pasa va a ser para bien o para mal.” Algo que la psicóloga ejemplifica con un conocido cuento:” A un campesino se le escapa un caballo y la gente le dice: ‘Que mala suerte, ahora no podrás arar el campo’, a lo que el campesino responde: ’Malo o bueno, ya se verá ‘. Al cabo del tiempo regresa el caballo con una yegua y la gente le dice: ‘Que suerte, ahora, tienes dos caballos’, y el campesino vuelve a decir: ‘Bueno o malo, ya se verá ‘.Entonces, su hijo, montando a la yegua se cae y se rompe una pierna, y los vecinos dicen al campesino: ‘!Que mala suerte!, ahora no tendrás a nadie que te ayude ‘, a lo que él responde una vez más: ‘ Bueno o malo, ya se verá ‘. Poco después estalla una guerra en el país y reclutan a todos los jóvenes del pueblo menos al hijo del campesino por tener la pierna rota...
COMO EN EL CUENTO LO APARENTEMENTE MALO PUEDE ACABAR SIENDO UNA SUERTE, Y A LA INVERSA.”   
 Pero es precisamente ese no saber qué consecuencias tendrán los giros inesperados que nos depara la vida una de nuestras principales causas de inquietud y malestar.  Buscamos afanosamente un espejismo de seguridad y rechazamos los cambios, sin darnos cuenta de que, lo queramos o no, éstos son parte inherente a la vida. “Es precisamente ese apego a las cosas, como si fueran inmutables, una de las grandes fuentes de sufrimiento”.

Por consiguiente, ese miedo que asumimos frente al cambio es el que nos  lleva a vivir según premisas rígidas que nos aportan una falsa sensación de seguridad y que a menudo nos restringen, impidiéndonos evolucionar y lastrando cualquier opción de felicidad.
Ahora bien está claro que no podemos elegir todo lo que nos ocurre en la vida y que todos vamos a pasar en un momento u otro por situaciones difíciles: Sufrir un accidente, perder un empleo, vivir un desamor…En esas situaciones adversas, la felicidad  puede parecer una posibilidad improbable, pero lo cierto es que casi siempre nos sobreponemos. Incluso con el transcurso del tiempo podemos llegar a sentir que superar una dura prueba nos ha demostrado que podemos confiar más en nosotros mismos, o incluso que aquello que en primera instancia parecía  un contratiempo insalvable ha acabado teniendo un resultado beneficioso. Todo es cuestión de actitud,  una actitud positiva,  que sabe reconocer lo que nos ocurre, sin evadirnos para evitar el dolor, para poder aceptarlo si no está en nuestras manos cambiarlo o poder afrontarlo si podemos modificar las circunstancias que nos tocan vivir. En síntesis ”Aceptar el sufrimiento, lo reduce. No aceptarlo lo aumenta.”